Territorio Pádel: del caos de Cancún a las claves para entrenar mejor
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En el décimo programa de Territorio Pádel, Luis Urrutia y yo repasamos una semana cargada de competición, con foco en lo ocurrido en Cancún y en el arranque de Miami, pero también en lo que pasa mucho más cerca: los torneos de club, el crecimiento de la base y una realidad que sigue sin corregirse del todo, la escasa participación femenina en algunas pruebas. Además, abrimos una tertulia especialmente útil para cualquier aficionado que juegue con frecuencia: cómo se entrena de verdad a un jugador amateur y qué debería exigir a su profesor.
Los torneos de club siguen tirando del pádel… pero no de todos por igual
La actualidad en la Comunidad Valenciana volvió a dejar una imagen ya habitual: mucha actividad en los circuitos de club, cuadros amplios y una participación constante que confirma que el pádel de proximidad sigue funcionando muy bien. Son torneos que llenan porque están bien planteados, evitan grandes desplazamientos y refuerzan la conexión entre clubes vecinos.
Pero en medio de ese buen momento hay un dato que no conviene maquillar. En algunas pruebas, las categorías femeninas siguen sin salir adelante por falta de inscritas. Lo comenté con Luis a raíz de lo que ya habíamos hablado en programas anteriores: el problema sigue ahí, y por más que se busquen fórmulas, sigue haciendo falta una solución que vaya más allá del parche puntual.
La nueva liga por equipos de menores, una idea que sí tapa un hueco real
Entre las noticias más interesantes de la semana apareció el estreno de la liga por equipos de menores de la Federación de Pádel de la Comunidad Valenciana. Me parece una iniciativa especialmente acertada porque cubre una franja competitiva que muchas veces quedaba a medio camino: ni torneo provincial aislado ni exigencia propia de un autonómico.
El formato por equipos, además, aporta algo que en edades tempranas es clave: pertenencia, convivencia y aprendizaje compartido. Competir también es eso, no solo ganar partidos.
Cancún dejó más que resultados: sorpresas, contextos y una sensación incómoda
El torneo de Cancún estuvo marcado por unas condiciones complicadas y eso siempre altera jerarquías. En el cuadro femenino, las número uno volvieron a imponer su lógica, pero el torneo también dejó nombres propios que merecen atención, especialmente jugadoras que llegaron desde la previa y aprovecharon la oportunidad para asomarse a rondas importantes. Ahí hubo señales positivas.
En chicos, la semana fue todavía más movida. La irrupción de Tolito Aguirre y Álex Arroyo hasta semifinales fue una de esas historias que el pádel agradece: una pareja capaz de alterar el guion y de recordarnos que aún hay espacio para las sorpresas. También fue muy llamativo volver a ver a Sanyo compitiendo a ese nivel y firmando una semana de muchísimo mérito.
Ahora bien, Cancún también sirvió para volver sobre un debate que cada vez cuesta más esquivar: si los cuadros se parecen tanto entre torneos de distinta categoría, ¿se está diferenciando de verdad el circuito? Al aficionado le resulta cada vez más difícil percibir qué hace especial a un torneo grande más allá de los puntos o el premio económico. Y ahí Premier Padel tiene un reto importante por delante.
Miami arranca con otro contexto y con una buena noticia
Con Miami todavía en sus primeros compases, había poco margen para sacar conclusiones deportivas de fondo, pero sí varios elementos interesantes alrededor del torneo. Que sea indoor cambia bastante el escenario respecto a Cancún, y además hay un detalle simbólico potente: la dirección del evento corre a cargo de Fernando Belasteguín, una figura que sigue dando peso al crecimiento del pádel en Estados Unidos.
Y entre las noticias de verdad buenas, una destaca por encima del resto: la vuelta de Pablo Cardona después de meses complicados. Más allá de resultados, verle de nuevo en pista ya es motivo suficiente para mirar el torneo con otros ojos.
Entrenar mejor no es rematar más: la gran confusión del jugador amateur
La tertulia del programa fue, probablemente, la parte más útil para cualquiera que juegue al pádel cada semana. Con Judit Martínez y Dani Gómez, dos técnicos con muchos años de experiencia y perfiles muy distintos, pusimos el foco en una idea que aparece constantemente en las pistas: el amateur suele pedir golpes vistosos cuando lo que realmente necesita es aprender a jugar.
Ahí estuvo una de las claves de la conversación. El jugador que empieza quiere sacarla por tres, acelerar, cerrar puntos. Pero mejorar de verdad pasa antes por entender la colocación, la dirección de bola, el juego en pareja, la toma de decisiones y algo tan básico como construir sin prisas. Es menos espectacular, sí. Pero es lo que marca la diferencia.
También salió otro asunto importante: jugar partidos ayuda, pero no sustituye al entrenamiento. Sin clases, muchos jugadores se estancan y acumulan vicios. Sin partidos, en cambio, tampoco se consolida lo aprendido. La mejora real suele estar en combinar ambas cosas.
No cualquier profesor vale
Otro de los mensajes más interesantes de la charla tuvo que ver con la formación de entrenadores. Tanto Judit como Dani insistieron en algo que comparto por completo: enseñar pádel no consiste solo en tirar bolas. Hace falta formación, criterio, capacidad para adaptar ejercicios, cuidar la seguridad del alumno y entender que cada clase tiene una intención.
En un momento en el que cada vez hay más cursos y más demanda de monitores, la profesionalización ya no debería ser opcional. El jugador amateur también tiene que aprender a exigir: preparación, puntualidad, implicación y conocimiento real. Porque una mala clase no solo enseña mal; a veces también expone, confunde o incluso lesiona.
La pala no hace al jugador
La conversación terminó con otro clásico de club: la obsesión con el material. Muchas veces el aficionado elige pala como quien compra una promesa, no como quien busca una herramienta adecuada. Y casi siempre eso acaba igual: más dinero, más exigencia para el brazo y menos control en pista.
La reflexión fue bastante clara. Antes que fijarse en el modelo de moda, conviene pensar en el peso, los materiales, el equilibrio y, sobre todo, en si esa pala encaja con el nivel real de quien la va a usar. Parece básico, pero no siempre se aplica.
Este artículo solo recoge algunas de las ideas que salieron en el programa. En el podcast completo de Territorio Pádel el análisis tiene más recorrido, más debate y muchos matices que merecen la pena, tanto en la parte de actualidad como en la tertulia sobre entrenamiento. Ahí es donde de verdad se desarrolla la conversación.
Y, como en cada episodio, gracias a Tienda PadelPoint, Manzasport y M2 Padel Tax por apoyar Territorio Pádel y permitir que esto siga sonando.